1.- NO ES TÓXICA EN DOSIS DE CONSUMO USUAL
Como toda sustancia, la nicotina puede ser, no solo tóxica sino letal, en unas dosis lo suficientemente altas (por lo menos de 0.5 a 1 gramo [i]). No es tóxica a las dosis usuales (mucho menores) con las se suele consumir en cigarros y otros productos.

[i] Mayer B, How much nicotine kills a human? Arch Toxicol 2014; 88(1): 5-7. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3880486/

2.- PERCEPCIÓN EQUÍVOCA DE TOXICIDAD
Se debe a la asociación de la nicotina con los daños que causa el fumar cigarros, sin embargo, los cánceres, enfermedades respiratorias y cardiovasculares asociados al tabaquismo se deben a la inhalación del humo, no al consumo de nicotina.

3.- NICOTINA SIN HUMO
Una vez disociada del humo del tabaco, como en parches, chicles, inhaladores farmacéuticos, el cigarro electrónico o por vía oral, el consumo de nicotina en sí misma no es un problema serio de salud pública. Esta evaluación de riesgo está sustentada por expertos en farmacología, por instituciones médicas de prestigio como el Colegio Real de Médicos de Londres (RCP), la Agencia de Salud Pública de Inglaterra (PHE), la Sociedad Americana de Cáncer (ACS), así como como por el protocolo de guía a los médicos del Reino Unido emitido por el National Institute of Health and Care Excellence (NICE ), e incluso por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).

4.- NO ES CANCERÍGENA NI GENERA ENFERMEDADES CORONARIAS
El Instituto de Investigación en Cáncer (IARC) de la OMS menciona explícitamente que no es cancerígena. También lo mencionan la Asociación Americana del Cáncer (ACS) y el Centro de Investigación en Cancer del Reino Unido (CRUK). La ACS publicó recientemente un estudio extensivo sobre los 17 principales factores de riesgo de cáncer en los EEUU . El fumar cigarros es el principal factor, sin embargo no aparece entre estos factores el consumo oral de nicotina sin humo (“smokeless tobacco”). Es harto conocido que el consumo de la nicotina farmacéutica no es causante de cáncer ni enfermedades coronarias. Aunque la nicotina sin humo no genera enfermedades coronarias, su consumo puede ser problemático para quienes ya las padecen (6,7) .

5.- CONSUMO DE NICOTINA EN SUECIA.
Existe en este país escandinavo una larga tradición de 200 años de consumo de tabaco oral, sin humo, conocido como “snus” (lo consume el 15% de los hombres y solo el 5% fuma). Hay una abundante evidencia epidemiológica que demuestra, sin lugar a dudas, que este consumo no es causante de ningún tipo de cáncer , ni de enfermedades coronarias (aunque puede afectar la recuperación de pacientes cardiacos ). De hecho, Suecia muestra la menor incidencia de cánceres y enfermedades asociadas al tabaquismo en la Unión Europea . En lo que toca a los efectos de la nicotina (en si misma), la evidencia sobre el snus es directamente aplicable al cigarro electrónico, ya que el usuario (vapeador) también consume nicotina sin humo mediante.

6.- ¿QUE TAN ADICTIVA ES LA NICOTINA?
La dependencia física no es suficiente para decir que es una adicción. Esta dependencia (ansiedad ante la abstinencia) puede ser medida y cuantificada, por lo tanto es preferible entender a la adicción como una dependencia extrema y abuso de sustancia incontrolable. Tanto los experimentos con animales o en humanos (clínicos) muestran a la dependencia de la nicotina como producto de la interacción ente la química cerebral y el coctel químico que acompaña a la nicotina en cada producto que la suministra al organismo.

MÁS INFO RESUMIDA


7.- LA ADICCIÓN ES A FUMAR CIGARROS, NO TANTO A LA NICOTINA
Es necesario distinguir entre la adicción a fumar cigarros y a la nicotina en si misma. La percepción de que la nicotina es muy adictiva se debe a que la inmensa mayoría de los estudios (en animales y en humanos) ha sido llevada a cabo en nicotina suministrada al fumar cigarros o a exposición al humo de tabaco. Sin embargo, la química de la dependencia del cigarro no solo involucra a la nicotina, involucra también a otros componentes del humo de tabaco (acetaldehído y alcaloides del tabaco) que la potencian . Estos componentes contribuyen a fomentar dependencia incidiendo sobre el efecto de recompensa al inhibir el metabolismo de los neurotransmisores que liberan a la dopamina. Además, intervienen factores no-farmacológicos: condicionamientos sociales y sicológicos que pueden ser determinantes en la evaluación de la dependencia.

8.- CONTINUO DE DEPENDENCIA
Una forma de estimar la dependencia de la nicotina es a través de la dificultad de lograr abstinencia por “voluntad propia”. Experimentos médicos controlados muestran un continuo de variación de esta dependencia a través de la gama de productos que suministran nicotina . La dependencia es elevada en fumadores de cigarros (apenas el 10% logran esta abstinencia), es menor en consumidores de tabaco oral (logran abstinencia el 20%), mientras que es muy baja en usuarios de chicles, parches e inhaladores farmacéuticos (casi el 100% de abstinencia).

9.- MENOR DEPENDENCIA EN EL CIGARRO ELECTRÓNICO
Dada la enorme diferencia entre la química del vapor y la del humo de tabaco, los factores farmacológicos que potencian la adicción al tabaco no están presentes en el vapeo (el vapor contiene apenas trazas insignificantes de acetaldehído y no contiene a los alcaloides del tabaco, ni amoníaco, ni IMAOs). Aunque es un producto relativamente novedoso, ya hay varios estudios que muestran que la dependencia de los vapeadores respecto al cigarro electrónico es menor que la de los fumadores respecto al cigarrillo. Además, los sondeos de consumidores adultos muestran consistentemente que estos gradualmente tienden a disminuir las concentraciones de nicotina en los líquidos (el 80% afirma utilizar líquidos de menos de 6 mg/ml y aproximadamente el 10-20% vapea sin nicotina).